Hoy a eso de la 1 de la tarde (13:00) me di cuenta que en Bogotá, uno no puede contar con ni siquiera la compasión que uno le pueda despertar al prójimo, es mas estoy pensando seriamente, que dicho sentimiento es un pajazo mental colectivo.
Si hoy tuve la no muy grata experiencia de tener un cuchillo a escasos centímetros de mi garganta, mientras un pelafustán me quitaba mis pertenencias, una escena que se repite día a día en nuestra ciudad, y que es mas frecuente al avanzar el tiempo y lo mas grave del asunto, que nadie de los transeúntes que presencian esto, no hacen nada, la vele un carajo que a una persona, que en un futuro puede ser ella misma, la estén atracando, y le puedan hacer algo, les vale un chorizo que hayan ciertas personas que vulneren la dignidad de una persona de esa manera, y no son consientes, que como las cosas van en ese sentido, hay muchas mas probabilidades de que algún día se le acerque un hijueputa de estos y lo atraquen también.
Señor Alcalde: La seguridad en la ciudad no solo mejora porque a UD se le ocurrió restringir la venta de alcohol por la noche, por ejemplo a mí las 3 veces que me han atracado en estos últimos 6 meses siempre ha sido de día, y yo soy prácticamente abstemio (Y dudo que un ratero se atreva a ejercer su “oficio” en estado de embriaguez), no, la soluciones a la seguridad, no solo se hacen son su ya famosos pañitos de agua, la seguridad se arregla cuando aceptamos, y consideremos a la ciudadanía como una parte activa, que cada uno cuida de su semejante, y que se debe reaccionar de una manera prudente y eficaz, pero como muchas de las cosas que pienso yo, eso no es viable que pase en un país como el nuestro y en una ciudad como esta.
Ruego a Dios que solucione lo más pronto posible la huelga de Ángeles de la guarda, yo necesito el mió con urgencia.